El trabajo que realizamos en la restauración ecológica de estas antiguas canteras es una necesaria locura, un tremendo esfuerzo físico y mental que se alimenta solo de optimismo y motivación. Durante los últimos días de junio hemos realizado el primer riego de verano del 2026 dando a cada planta un mínimo de una docena de litros de agua. Esto lo hemos realizado en los miles de ejemplares de plantas que todavía consideramos que necesitan mantenimiento (mínimo aquellos ejemplares que han sido plantados después del otoño de 2024, pero también otras que consideramos que necesitan esos cuidados pues aún no son plantas autónomas). Este trabajo ha requerido muchas horas de trabajo moviendo mangueras, soportando altas temperaturas y muchos pinchos. Esta labor la desarrollamos mayoritariamente con operarios del programa, pero ha contado con la participación de un reducido (pero selecto) grupo de voluntarios/as que se han querido implicar en esta ardua tarea. Destacamos que cerca de la mitad de los voluntarios/as son vecinos de la Zubia que están implicados en la restauración de su municipio. Desde aquí, nuestro agradecimiento a esas personas que siempre estás deseando colaborar.
A inicios de julio hay que volver a los riegos, a aportar el agua necesaria para lograr que en el futuro este lugar sea un refugio climático, un lugar con sombra, un bosque diverso para el disfrute de todos. Si estas interesado/a en participar ponte en contacto con nosotros.
Hasta esa fecha nos quedan otras tareas por hacer, aquí no se para, por ejemplo, continuar el seguimiento de las chacas temporales, donde aún hay algunos renacuajos de sapo corredor o planificar los riegos de julio para lograr ser más eficientes.
Seguimos trabajando al sol para lograr la sombra del mañana…




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